Meta gana su caso antimonopolio gracias a TikTok y evita la venta forzosa de Instagram o WhatsApp

Meta gana su caso antimonopolio gracias a TikTok y evita la venta forzosa de Instagram o WhatsApp

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La antigua Facebook no incurrió en comportamiento monopolístico al comprar Instagram y WhatsApp. Así lo ha determinado el juez federal James Boasberg, que atribuye su decisión en parte a que el panorama ha cambiado en los cinco años transcurridos desde que la Comisión Federal de Comercio de EEUU (FTC) pusiera en marcha el caso y tuviera que replantearlo posteriormente.

En concreto su dictamen sostiene que la irrupción de TikTok ha sido clave para hacer inviable el posible monopolio que pudiera existir entonces, ya que ha redefinido completamente el espacio de las redes sociales. Ese era el argumento clave de Meta para salir airosa de la demanda, que en todo caso era considerada poco consistente por expertos en competencia debido a su definición del mercado de redes sociales.

Eso queda reflejado por Boasberg en su decisión al indicar que «con aplicaciones que aparecen y desaparecen rápidamente, que persiguen una moda pasajera y dejan atrás otras, y que añaden nuevas funciones cada año, es comprensible que FTC haya tenido dificultades para delimitar el mercado de productos de Meta».

Por ello, el juez considera que el organismo no ha acreditado que el gigante de la web social mantenga actualmente un monopolio, al margen de que pudiera estar o no en esa situación cuando se planteó la demanda. La base del razonamiento de FTC era que las adquisiciones de Instagram en 2012 y WhatsApp en 2014 habían partido de errores regulatorios que permitieron una situación de predominancia ilegítima por parte de Meta.

El juez considera que el gigante de la web social afronta competencia suficiente en un mercado que la Comisión Federal de Comercio no supo delimitar.

Según Boasberg, esa situación no existe actualmente y de esa manera ofrece la segunda victoria a grandes plataformas tecnológicas en pocas semanas. En septiembre el juez Amit Mehta desoyó las peticiones del Departamento de Justicia del Gobierno de EEUU y decidió no forzar a Google a vender su navegador Chrome o su sistema operativo Android tras haber fallado semanas antes que esa compañía había ejercido un monopolio en búsquedas.

Su razonamiento coincidía con el de su colega en la medida en que consideraba que han aparecido nuevos competidores en ese segmento de la mano de la inteligencia artificial. El surgimiento de OpenAI o Perplexity es posterior a la presentación de la demanda, y para cuando empezó el juicio ya eran actores pujantes por un mercado en el que Mehta considera que Google no tiene la misma posición predominante que antes.

Publicado originalmente en Dircomfidencial.com

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