Los usuarios que vean campañas servidas por Google podrán comprobar en breve si han sido elaborados con el concurso de inteligencia artificial generativa. El gigante tecnológico ha decidido ampliar una política previa que se venía aplicando a la publicidad electoral, en respuesta al uso cada vez mayor de tecnología para automatizar esos anuncios.
La información estará accesible en My Ad Center, la opción a la que los internautas pueden llegar desde el menú de información del anuncio. Y además Google etiquetará automáticamente las campañas cuando se hayan generado mediante sus propias herramientas de inteligencia artificial. Si se han utilizado otras, deberá ser su proveedor el que declare que el contenido ha sido creado o modificado mediante esa tecnología.
Por tanto, esta es una nueva obligación de transparencia para anunciantes y agencias, mientras que para el gigante tecnológico es una forma de anticiparse a posibles exigencias regulatorias en el futuro. La integración de la inteligencia artificial generativa en el ecosistema publicitario conlleva nuevos riesgos para los consumidores, como la recreación de productos de forma no fiel a la realidad.
De hecho la posibilidad de mostrar artículos con diferentes variaciones creativas sin tener que realizar sesiones fotográficas o grabaciones es uno de los grandes avances que permite esta tecnología. Las plataformas han ido incorporando capacidades de ese tipo a sus herramientas autoservicio para que precisamente empresas que no tienen presupuesto para invertir en ese tipo de procesos puedan publicitarse.
Eso aumenta el volumen potencial de anunciantes y por tanto desbloquea ingresos potenciales que hasta la fecha no llegaban a esos entornos porque los costes totales de promocionarse en ellos resultaban prohibitivos para algunas de esas empresas. Además Google ha aclarado que este movimiento no supone ninguna restricción sobre el uso de esa tecnología para la creación de anuncios ni asume que pueda haber menor fiabilidad en esas campañas.
El gigante tecnológico habilita la opción de que los usuarios vean el origen de la campaña y se adelanta a eventuales obligaciones de reguladores.
La única salvedad es que el empleo de inteligencia artificial no induzca a error sobre el producto o servicio anunciado, algo que el gigante tecnológico ya aplicaba desde noviembre de 2023 en publicidad política. Entonces comenzó a obligar a anunciantes electorales verificados a que revelaran cuándo sus campañas contenían partes sintéticas o alteradas digitalmente que representaran de forma realista personas o acontecimientos.
En ese momento indicó que las ediciones menores que no alterasen el significado de la campaña no entraban dentro de esa categoría. Y eso equivalía a que el anunciante podía utilizar inteligencia artificial para hacer mejoras habituales como eliminar ojos rojos o realizar ajustes de brillo, color o encuadre sin hacerlo notar.
Publicado originalmente en Dircomfidencial.com