Lo que comenzó como una promesa de eficiencia operativa se ha transformado en una presión estructural que actúa en dos frentes simultáneos: por un lado, las propias agencias han incorporado estas herramientas para automatizar procesos y reducir costes; por otro, sus clientes han hecho exactamente lo mismo, cuestionando el valor de los servicios tradicionales y recortando presupuestos. El resultado es un escenario de creciente tensión competitiva en el que el modelo clásico de agencia queda seriamente comprometido.Los datos más recientes reflejan con claridad este cambio de percepción.En apenas un año, el porcentaje de agencias que consideran la inteligencia artificial una…Publicado originalmente en: Puro Marketing