Los grandes acontecimientos deportivos internacionales están experimentando una transformación silenciosa que redefine su propósito original. Asistir a un partido del mundial, a un encuentro de la NFL o a una carrera de Fórmula 1 ya no responde únicamente a la pasión por el juego o a la rivalidad en la pista. El marcador final ha dejado de ser el único foco de atención para integrarse en un entramado mucho más amplio donde la buena comida, las reuniones de negocios, el turismo y la visibilidad de las marcas juegan un papel primordial. La competición pura y dura ha cedido espacio a…Publicado originalmente en: Puro Marketing