La IA en el Día C (1) – Carlos Fenollosa: «La inteligencia artificial no es Terminator»

La IA en el Día C (1) – Carlos Fenollosa: «La inteligencia artificial no es Terminator»

Carlos Fenollosa

El cuestionamiento de algunos lugares comunes sobre la inteligencia artificial (IA) y el gran potencial de impacto de la misma tanto en las personas como en las empresas y en la sociedad fueron los asuntos primordiales que abordó Carlos Feniollosa en la conferencia que pronunció durante la primera jornada del Día C, el evento anual del Club de Creatividad, que en su edición 2026 tuvo lugar los días 17 y 18 de abril pasados en el Palacio del Kursaal de San Sebastián. 

La inteligencia artificial fue el asunto que, abordado desde puntos de vista diversos, más tiempo ocupó en el programa de ponencias del encuentro. Se irá abordando lo que allí se dijo sobre el tema en una breve serie de artículos que se publicarán en este y sucesivos días. Fenollosa, a cuya intervención se dedica el primero, es fundador de la compañía Optimus Price, profesor de Inteligencia Artificial en la Universitat Politècnica de Catalunya y escritor. Su ponencia se tituló Máquinas que piensan. ¿Máquinas creativas?

El ponente comenzó diciendo que este asunto de la capacidad creativa de la IA es un elefante en la habitación y que le habían pedido que tranquilizara a los asistentes en sus miedos respecto a la herramienta. En este sentido, señaló que “la iA no es Terminator”, pero que resulta contraproducente no reflexionar sobre los problemas que plantea, así como sobre las oportunidades que ofrece.

Asimismo, advirtió de que muchas de las cosas que publican los medios sobre la IA no son verídicas y pecan de alarmismo, y se refirió expresamente al supuesto gran consumo de recursos naturales, por un lado, y a la eventual llegada de una peligrosa superinteligencia, por otro, y se expresó con rotundidad al señalar: “La IA es calidad de vida. ¿Vale la pena Sí”. Apoyó esta afirmación con una lista de beneficios entre los que se encontraban la aportación a la curación del cáncer y a la lucha contra el cambio climático, la contribución a la fabricación de dispositivos más pequeños y de menor consumo, y la potenciación de una medicina personalizada más precisa y eficaz. 

Añadió que la actual revolución de la IA no es una burbuja, que no va a consumir recursos desordenadamente y que no consiste en desarrollar máquinas que piensen como las personas ni en crear “un semidiós que nos esclavice”.

Otra percepción desviada de la IA la propicia, según Fenollosa, la actual obsesión con ChatGPT, que no es toda la herramienta, solo una ramificación de la misma. Como recordó el ponente, hace décadas que la inteligencia artificial forma parte de nuestras vidas a través de, por ejemplo, los videojuegos, los programas de traducción y transcripción de texto y los sistemas de detección de spam.

Ser o parecer

Fenollosa se ocupó también de señalar la distinción entre la IA fuerte y la IA débil. La primera es la que afronta el concepto desde un punto de vista filosófico y no tiene visos prácticos inmediatos, mientras que la llamada débil es la que resuelve problemas cotidianos y usamos normalmente. “¿La IA es inteligente o solo lo parece?” fue la pregunta que planteó a continuación Fenollosa, que respondió diciendo que “si parece que piensa ya desde hace mucho tiempo y resuelve problemas complejos para los humanos, es que en realidad piensa y es inteligente”.

Una muestra muy vistosa del progreso de la IA es el avance que experimentan los robots, y para ilustrar este punto Fenollosa proyectó un vídeo de un robot chino que hace tareas domésticas con apreciable acierto pero, a la espera de que ese y otros similares mejoren la pregunta que acucia ahora a mucha gente es cómo va a impactar la IA en su trabajo. 

En ese sentido, hay realidades contra las que es difícil competir si se mira el dinero, y el ponente citó el ejemplo de la generación de vídeo, y, en términos más amplios, apuntó que hay un “interés compuesto de innovación” por el que la IA se utiliza para desarrollar las nuevas generaciones de IA. “El desarrollo es exponencial y cabe imaginar dónde estaremos dentro de diez años”, dijo. Otra cosa que dijo, en relación con el impacto de la IA en el ámbito del trabajo, es que esta es “la primera revolución tecnológica que desplaza a los jóvenes y no a los mayores, a los que empodera. Los jóvenes compiten entre ellos y con la IA”.

“Esta es la primera revolución tecnológica que desplaza a los jóvenes y no a los mayores, a los que empodera”.

Se dice de la inteligencia artificial que, como sucedió con la Revolución Industrial, hará que desaparezcan algunos trabajos y que aparezcan otros. Fenollosa cree que no es así, según explicó en el escenario del Kursaal, y dijo que, para él, el cambio que se vive ahora a causa de la IA es más homologable al que se produjo cuando el motor de explosión sustituyó a los caballos. “Habrá trabajos que ya no tenga sentido que los hagan las personas porque resultará mucho más caros que si los hacen las máquinas”.

Aludió a este asunto como otro elefante en la habitación respecto a la IA y añadió en torno al mismo que en un futuro próximo las máquinas tendrán que trabajar y generar riqueza por necesidad porque, por ejemplo, en España dentro de veinticinco años habrá el mismo número de pensionistas que de trabajadores. “Será bueno que las máquinas trabajen porque habrá necesidad de mano de obra. Dejemos que lo hagan y generen riqueza”, dijo Fenollosa.

Equipos más pequeños

Para terminar, el ponente enumeró una serie de lo que llamó “consejos prácticos”. Para los profesionales freelance, su recomendación es convertirse en un experto en las herramientas de IA, dominarlas, especializarse y posicionarse en ese sentido en el mercado. En lo que respecta a las empresas, pronosticó que los equipos de trabajo serán más pequeños y que se les exigirá más, y que el rol de los seniors será enseñar a los juniors y que estos se convertirán en supervisores o managers de IA; y, en tercer lugar, que las empresas pueden tener una gran fuente de conocimiento si conectan sus propios datos mediante herramientas de IA. Finalmente, a los estudiantes (muy representados entre los inscritos en el Día C, como es habitual en este encuentro) Fenollosa les aconsejó entrar cuanto antes en el mercado laboral y aprender a pensar: “Será lo más importante, porque es algo que no lo puede reemplazar la máquina; y es algo que hay que aprender cuando se es joven”.

La ponencia terminó con una afirmación que quizá no resulta del todo tranquilizadora: “El ser humano lleva unos 4.000 años intentando crear máquinas creativas y ahora esto va a pasar en el espacio de nuestra vida”.   

Publicado originalmente en Dircomfidencial.com

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