
La editora de The Atlantic ha presentado una demanda contra Google ante un tribunal federal de Manhattan en la que le acusa de monopolio en tecnología publicitaria. Alega que su integración vertical de servidor de anuncios para medios e intercambiador de campañas ha venido redundando en precios más bajos para los editores, y mientras tanto genera más ingresos.
El argumentario que expone a lo largo de las 94 páginas de la demanda es muy similar al que Penske Media Corporation (PMC), editora de publicaciones como Rolling Stone, ha utilizado en la que había presentado justo el día anterior. Ambas compañías coinciden en el perjuicio de la citada conexión entre servicios del ecosistema publicitario, y también en que eso provoca condiciones injustas en las subastas para los editores.
The Atlantic añade a eso que Google habría realizado comunicaciones comerciales engañosas, ya que afirma que promocionó ciertas integraciones o servicios de puja como si en el futuro fueran a proporcionar más ingresos a los medios. Afirma que esas promesas fueron falsas y que en todo caso estaban orientadas a que el propio gigante tecnológico mejorara su facturación.
En base a todo ello, la editora de la veterana publicación acusa a Google de vulnerar las leyes Sherman y Clayton, la legislación básica antimonopolio de EEUU, y también de incumplir regulación del estado de Nueva York. Solicita al tribunal un juicio con jurado, así como una combinación de pago por daños económicos y medidas sobre Google que restauren competencia en los mercados de servidores publicitarios para medios e intercambiadores de campañas.
Sigue los pasos de Penske Media Corporation y apela a la derrota de la compañía en la causa antimonopolio de 2025 para pedir indemnización y cambios.
Tal y como ha hecho PMC, The Atlantic ha optado por una demanda después de que la jueza Leonie Brinkema determinara en abril del año pasado que el gigante tecnológico sí había incurrido en prácticas monopolísticas en ambos segmentos de la cadena publicitaria. Por tanto, ya son dos los medios que quieren ampararse en ese fallo para obtener indemnizaciones y forzar cambios, a la espera de que la magistrada dicte sus medidas correctivas.
The Atlantic ha podido absorber en los últimos años los perjuicios sobre explotación publicitaria que refiere en su demanda gracias a su pujante negocio de suscripciones. A finales del año pasado ya rondaba los 1,4 millones de suscriptores, después de haber superado en 2024 la barrera del millón y haber alcanzado nuevamente la rentabilidad. De hecho en los últimos meses ha incorporado casi 50 personas a su redacción.
Publicado originalmente en Dircomfidencial.com